Llevaba un tiempo sin salir a hacer fotos de acción, a veces por el tiempo, otras veces por diferentes razones, y el caso es que mis flashes necesitaban airearse un poco. Estuve unos días de vacaciones por Asturias, y una de esas noches Carlos me llamó para ver si podíamos quedar al día siguiente y hacerle unas fotos.
Así fue, amaneció nublado pero el agua nos dio una tregua, y quedamos por la mañana en Gijón. La luz no era muy buena que digamos, típico día asturiano, pero es lo que hay y no nos vamos a andar quejando a estas alturas ¿no?
Hicimos unas cuantas fotos con el ojo de pez en el wallride, que todavía tengo que procesar. Pero después puse el tele y me alejé todo lo que el recinto me permitía, para intentar utilizar la mayor distancia focal posible (hubiese estado bien unos metros más, pero no había más sitio). Otra de las razones para esta sesión es que quería probar en exteriores los nuevos disparadores por radio-frecuencia, de la marca Yongnuo (podéis darle un vistazo a esta comparativa en Caborian). Y es que no fallaron ni una sola vez (al igual que en las sesiones de estudio que he hecho), algo que me alegró mucho, ya que da más seguridad a la hora de afrontar las sesiones.
Ahora toca esperar a ver si esta ola de frío pasa rápido y vuelvo a salir a la calle de vez en cuando aquí en Madrid, empiezo a tener mono de skate pero el tiempo no acompaña todavía...











